EQUINOCCI

El caballo tiene una tendencia innata a reflejar el comportamiento de quien interactúa con él, sus movimientos y sus emociones, ayuda al participante a tomar conciencia de lo que le está pasando, como lo afronta y como le repercute.

Su instinto le hace estar atento a todo lo que sucede a su alrededor y ha evolucionado para no ser víctima de un depredador. La mejor manera de evitar a los depredadores es vivir en manada. Se comunican entre ellos a través del lenguaje corporal.

Cuando tenemos una emoción nuestro cuerpo reacciona y lo expresa mediante el lenguaje corporal, los caballos captan estas reacciones al instante.

El caballo no miente, no manipula, no oculta sentimientos, no juzga y actúa sin_dsc0175 prejuicios, haciendo de espejo de nuestras emociones.

El caballo es de naturaleza social y necesita establecer unas jerarquías claras que le permitan tener un control absoluto del entorno: asume el liderazgo o lo cede en quien puede confiar absolutamente.

 Relacionarnos con el caballo va a evidenciar nuestra capacidad de confiar en nosotros mismos y de generar confianza en los demás.

Todo esto, junto con un entorno que ayuda a la desconexión de la rutina y la conexión con uno mismo, conlleva una toma de conciencia en menos tiempo y de una manera más intensa y natural.